viernes 18 de diciembre de 2009

Sonríe!



FELICES FIESTAS!!!



Para los que no me conocen, esa soy yo eh!

Vuelta de hoja

Antes de ayer por la tarde anduve caminando por las calles del centro bahiense, vestida de hippie bambulera, por que la verdad es que el calor me afecta demasiado. Iba con el mp3 a fondo (eso es mentira pero quedaba bien así, no tiran nada los auri) escuchando algo así como una música de mediatación. Estaba feliz, a gusto con la vida y con sabor a iniciativa en la boca. Consulté sobre algunos cursos de verano, a los que no creo que asista salvo que me vuelva rica, miré casi todas las vidrieras esperando encontrar algo copado que llevar. Como no me gustó absolutamente nada de lo que ví, no por pretenciosa sino por realista, retomé el camino original, por el que salí del depto: consultas al instituto sobre los finales.
Ahí me atendieron muy gentilmente y me comunicaron que se me venció la materia eje de mi carrera, si esa, periodismo. No la carrera, sino la materia que lleva el mismo nombre. Y bueno pensé, es la señal, volvete a tu pueblo y terminá con esto de las mesas, las cursadas, las cuotas (si señores, estudiar periodismo cada día cuesta más caro) y chau papá me fuí.
Pero en el lapso de un día me dije a mí misma, ¿y qué ya está? ¿te das por vencida?
Entonces mientras me secaba las lágrimas y los mocos que me produjeron saber que la carrera la termino a los 50 más o menos, caí en la cuenta de que este año, no es el más positivo si de estudio hablamos, pero que en realidad eso no es lo importante en la vida de un ser humano. Es decir, es importante formarse y tener logros de esos que se llaman modernamente 'profesionales' y blabla.
Pero yo estaba feliz antes de eso, y ¿por qué? Por que sí. Por que es una elección me dijo un amigo. Entonces así será, así debe ser y así es ahora. Por eso ayer, volví a hacer el mismo camino que en la tarde del día anterior, volví y me inscribí en diez materias, esa será mi revancha, sino pude con una, tengo que poder con diez. Y que Jebus me ayude a salir de este despelote.
De última ya se que la felicidad nunca va a estar en un cuadrito colgado en la pared, sino en estar a gusto con la vida y con sabor a iniciativa en la boca.


jueves 3 de diciembre de 2009

Desde mi ventana

Bahía:
es grande,
es fea,
es paradójica,
es ruidosa,
es sucia,
es irregular,
es depresiva,
es calurosa,
es cemento,
es crítica,
es ventosa,
es desconocida,
es horrible,
es fría,
es extraña,
es vieja,
es gris,
es efímera.


Hay una canción hermosa que dice, "...yo vivo en una ciudad, que tiene una puerto en la puerta...". Así es Bahía y aunque no nací acá, me da la sensación de que tengo más que ver con este pueblo grande, que con el mío propio.
Debe ser por esa cosa de ciudad grande donde nadie se mira en las veredas, donde no se cruza por la mitad de cuadra y donde no conoces el nombre del almacenero.
Bahía es gris, a veces es triste, parece rápida, pero por las noches no tiene miedo y muestra su lentitud.
Es grande, pero es chica. Es un pozo dicen algunos y debe serlo, por que cuando el colectivo se aleja en la ruta se ve una depresión en la tierra y allá abajo está Bahía, hundida.
Bahía no me gustaba, no me gusta en realidad, pero no me gusta por el tumulto, por el caos, por el ruido, pero de noche es menos odioso todo eso, se toleran determinadas cosas cuando el ritmo se va deteniendo.
A veces pasa que queremos escapar de lo que nos rodea, pasa que pareciera que el entorno jode, a veces pasa que no notamos, que no noto que la cosa que molesta no se ve.
A veces pasa que noto lo que la mayoría del tiempo olvido. Que no va de afuera para adentro, sino al revés.
Y es ahí en ese momento, cuando pienso, Bahía es molesta con sus bocinas, con sus sirenas, hace demasiado calor, sopla muy fuerte el viento, pero me gusta.
Bahía es hermosamente fea.
Bahía es BLANCA.

lunes 30 de noviembre de 2009

Sin

No tengo nada genial para decir,
no tengo nada mágico para contar,
no tengo oidos para escuchar,
no tengo una noticia para dar,
no tengo inspiración para crear,
no tengo ganas de pensar,
no tengo lugar para imaginar,
no tengo tiempo de inventar,
no tengo ojos para observar,
hoy no tengo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Obokuri Eeumi





'En busca de una nueva tierra,

construiré una nueva casa.'








jueves 5 de noviembre de 2009

Y no estabas

En el crujir de las maderas respiro hondo en la madrugada,
la noche ya entró hace rato y no me detuve a esperarla,
como un volcán en movimiento se aceleró y se elevó,
más cuando quise darme cuenta ya estaba arriba la sal,
y así sin más que la luna partí empapada de nada,
buscado en ojos ajenos lo que los tuyos no daban,
culpame si es culpa mía tu ausencia en esta mañana,
pero pedime perdón de haberte ido sin decir palabra,
cuando la soga te mata es preferible soltarse,
más cuando no dice nada sorda la olvidarás tirada,
charquitos van en las calles saltando sin decir nada,
no te apresures mi vida la carta no está jugada,
la lluvia cae torrente por los techos enchapados,
no te olvides el paraguas que de esta salís mojado,
y así confiando en mi misma caminé sin decir nada,
pero olvidé la mortaja y la noche me vió desvelada,
jamás olvidé la vez que tus labios me mojaron,
pero tan lejos estas que el sabor se me fue borrando,
mezclando colores raros los tonos me van quedando,
pero me acuerdo y es tarde que ciega me fui olvidando,
y en la mañana escarchada de soledad y de frío,
recuerdos de hoy de ayer de vos que ya no sos mío,
aparecen y se van vienen ríen y se ocultan,
como es difícil estar volviendo a la cama,
cuando solo te acompaña un café y tu triste almohada.

martes 27 de octubre de 2009

Mi caja amarilla

Pequeños grandes placeres que quedarán en mi memoria.
Abrir la heladera por las mañanas, o cuando me levanto para ser sincera, y beber un vaso de leche bien fría, sin azucar, sin agregar nada.

Salir hasta la calle corriendo por el pasillo en pijama amarillo para abrir la puerta de afuera riendome de mi misma.
Sentarme en el escalón de la puerta del patio, poner el termo y el mate en el piso y fumar un cigarrillo acompañandolo con el más extremo silencio.
Usar los viejos pantalones de bambula marrón que compré hace mil años en Las Grutas, me hacen sentir menos capitalista y más hippie.
Dejar que la lluvia de la ducha me golpeé por unos segundo la cara, sin arrugar la nariz por la fuerza del agua re caliente.
Salir a las tres de la madrugada a mirar las estrellas y la luna y pararme debajo del techito del lavadero.
Mirar por las hendijas de la ventana y ver los primeros rayos de sol que tantas noches me amanecieron sentada frente a la compu.
Tener un kiosco en frente lo que me permite ir 22.58 a comprar una cerveza de pantuflas.
Colgar los parlantes en la ventana para poder bailar o cantar algúna que otra canción mientras lavo la ropa.
Estirar la mano y que todo esté ahí, en el más terrible de los desordenes ordenados que jamás pensé que iba a lograr armar.
Puteadas, risas, llantos, gritos, amor, soledad, mates, estudio, brindis, desvelos caras y más caras, de las que están y de las que ya no, cosas que recordaré de mi caja amarilla, por que yo, ya no.

viernes 16 de octubre de 2009

Sinónimo



Na solidão de casa
Descansar
O sentido da vida
Encontrar
Quem pode dizer
Onde a felicidade está...

O amor é feito de paixões
E quando perde a razão
Não sabe quem vai machucar
Quem ama nunca sente mêdo
De contar o seu segredo
Sinônimo de amor é amar...


Está canción hace que mi corazón retome la senda por la que iba, y me alegre los días otra vez, por eso la comparto con todos, que tengan buen fin de semana.

sábado 10 de octubre de 2009

Presente ausente

Él estaba frente a ella, la miraba intensamente como buscando una respuesta que tímida se escondía en la pupíla. Su cabello estaba revuelto, el día recién comenzaba y ellos todavía no habían decidido iniciar el vuelo.
Ella le hablaba, de cosas, de gente, de pavadas, de sueños, de utopías. Ella lloraba sin lágrimas y hablaba para no pensar.
Se rosaban por momentos, se distanciaban también.
Él se puso de pié y decidió andar, ella jamás se movió. Él la tomo de la mano, la sacudió, la empujó, nunca le dijo más de tres palabras, lo intentó a su manera, pero nada consiguió, ella jamás lo miró.
Ella se hundió en un sueño de ojos abiertos, se dejó atrapar por un torbellino de preguntas y su mente se nubló como un cielo de invierno, dejó los colores y vió todo gris. El secreto en sus pupilas fue dicho mil veces y jamás comprendido.
Él la beso en los labios, más ella no lo notó. Se estaba despidiendo.
Justo arriba del estomago ella sintió el sonido del cristal cuando se rompe. Él lo supo, pero no dijo nada y en silenció comenzó a andar.
Ella no lo observó mientras él se iba, él no mira para atrás cuando camina.
Ella está ausente.

sábado 3 de octubre de 2009

Necesidad

De pié frente a la fuente, veo el agua caer sin respeto a la extinción, se que queda mucho por hacer, imagino las cosas que deberían estar en otro lugar si mis peones se hubieran movido diferente y trato de olvidar.
Con los dedos perdidos entre los pliegues de un cabello que ya no es de nadie, tropiezo con las piedras que jamás coloque ahí pero que me esperan sin remedio, las necesidades de quienes necesitan son vacías hoy.
Las rodillas se vencieron como resortes de un colchon viejo, pero el viento que empuja el cuerpo hace que continue deambulando por el camino que aun no descubro si es el acertado, los lamentos estan sólo en un muro.
Los loros pasan todas las tardes por mi ventana recordandome la ubicacion física de lo que soy, y ya es tarde para llorar por lo que no ha sido, más no olvido las horas de esos momentos extraños de un pasado que no fue.
Sentada sobre baldosas marrones y observando la vieja pared de frente decido decir adios a una etapa que deja rastros y rostros en mi mente, de la que me llevo pensamientos en forma de libro para leer y comprender.
La puerta de mi casa que ya no lo es, está abierta y sin deseos de cerrarse y con el bolso en la mano miro las paredes, las sillas, los muebles y los epsejos, que reflejan lo que aquí aconteció pero que se terminó.
Como en la escuela de la vida, traté de tomar nota prolija de cada clase, hoy con los oidos abiertos y los ojos despietos recorro casi tres años de aprendizaje sin diploma y egreso de una etapa dura y extraña, sin promedio.
Hasta luego a mi cubo amarillento testigo de mis peores carcajadas, causas de llantos de vecinos y padre cura de las mejores y peores confesiones de la chica que llegó con sueños, miedos, lios y utopías que hoy olvida.
Hola y bienvenido al desconcierto de no saber nada de nada, de dejar de creer y de creer en todo, hola al nuevo cuaderno que me indica el comienzo de una nueva clase, de pié frente a la fuente veo mi vida pasar y los años partir sin respeto a la extinción.